
Santa Gula es ese rincón acogedor que debes probar en Plaça de Narcís Oller, 3, en el vibrante y siempre animado barrio de Gracia. Este pequeño restaurante de cocina catalana se siente como una casa de comidas donde cada visita se convierte en una auténtica experiencia gastronómica. El chef Martín Marchese se encarga de seleccionar cuidadosamente ingredientes de temporada, creando platos que fusionan lo mejor de la cocina mediterránea con toques internacionales que te dejarán con ganas de más.
Si buscas una alternativa deliciosa, ya sea porque estás paseando por Gracia o trabajando por la zona, Santa Gula es tu solución. Su carta creativa ofrece desde tapas irresistibles hasta platillos sofisticados, todo en un ambiente íntimo y con mucha personalidad. Abren para comer entre 13:00 y 16:00 y por la noche de 20:00 a 23:30, así que no dudes en hacer una reserva y disfrutar de un festín de sabores frescos y auténticos.
Horarios Santa Gula
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| martes | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| miércoles | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| jueves | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| viernes | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| sábado | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
| domingo | 13:00–16:00, 19:30–23:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Santa Gula
Dónde se ubica Santa Gula
¡Hola, foodie crew! Hoy quería hablaros de un lugar que nos ha conquistado el paladar: Santa Gula, un restaurante de cocina catalana en pleno Gràcia, en Plaça de Narcís Oller, 3. Esta es la segunda vez que vamos, y la experiencia ha sido tan buena como la primera. El ambiente es agradable y el servicio siempre es rápido y amable. Definitivamente, es un sitio donde te sientes bienvenido.
Empezamos la noche con las bravas, que siempre son un clásico. Estas, en particular, estaban buenísimas. Tienen un ligero picor, como debería ser, aunque la salsa no llega muy bien al fondo y mezclarla puede ser un reto. Pero bueno, ¡vale la pena! Por otro lado, tuvimos berenjenas ahumadas, que sinceramente no nos convencieron tanto; creo que un toque diferente podría hacerlas brillar más. Pero no os preocupéis, que luego vinieron unas croquetas de rabo de toro espectaculares que nos alegraron el día. ¡De esas que no puedes dejar de comer!
La costilla es otro plato que no podéis perderos. Cocinada a baja temperatura, se deshace en la boca y viene cortada, así que es perfecta para compartir, que ya sabéis que a nosotros nos gusta. La salsa que la acompaña es del propio jugo de la carne, lo que le añade un toque delicioso. En lo que respecta a los postres, el tiramisú fue buena, pero no nos sorprendió tanto. Sin embargo, el coulant de pistacho… ¡Dios mío! Es uno de los mejores postres que he probado.
Ahora, un apunte: si lleváis a gente un poco más clásica en cuanto a la comida, quizás les falten un par de platos más 'estándar'. Ya sabéis, esas cosas que a todos nos gustan y que no tienen tantos sabores 'diferentes'. Pero, en general, ¡un gran sitio para disfrutar!
Así que la próxima vez que estéis por Barcelona y queréis algo rico, ya sabéis que en Santa Gula no os decepcionarán. ¡No olvidéis hacer una reserva para no quedaros sin mesa!
Qué tipo de cocina ofrece Santa Gula
Ya te digo que la experiencia en Santa Gula no nos decepcionó en absoluto. Nos dejamos guiar por las buenas críticas y, wow… ¡acertamos de pleno! Imagina, pedimos unos platos para picar entre dos, y nos lanzamos a lo clásico: pan con tomate. También probamos la ensalada de burrata que estaba espectacular, con esos bitxos que le dan un toque riquísimo. La combinación del tartar de atún en esa ensaladilla… vamos, que nos dejó con ganas de más. Y el steak tartar bien condimentado fue otra joyita. Cada plato estaba súper bien presentado, y no se podía negar que eran productos de calidad y bien elaborados. Sin duda, regresaríamos a probar todo lo que dejemos pendiente.
Además, el ambiente era íntimo y acogedor, lo que hacía que la cena se sintiera aún más especial. Para rematarlo, el servicio fue increíble. Nos atendieron sin reserva en plena hora pico, y se pusieron las pilas para hacernos sentir como en casa. Probamos un par de vermuts, y ya te digo que estaban increíbles. Las croquetas y el pulpo con cremoso de patatas igualmente se ganaron nuestros aplausos. Las costillas que pedimos fueron otra delicia. Al final, nos quedó clarísimo que volveremos 100%.
En cuanto a la variedad de platos, tengo que decir que tienen una carta muy creativa. Las opciones se salen de lo típico y son perfectas para quienes buscan algo diferente. Eso sí, si vas, mejor reserva, sobre todo porque vi un martes que todas las mesas estaban llenas. Si tienes dudas sobre qué pedir, no dudes en preguntarle al personal, son majos y te pueden guiar sin problemas. Aunque ojo, un par de platos pueden pasarse de precios si no preguntas, como esos huevos rotos con setas de temporada que nos sorprendieron un poco en la cuenta. En fin, un sitio recomendable para disfrutar de una cena memorable.
En resumen, Santa Gula ofrece una cocina catalana de mercado, elaborada y muy rica, enfocándose en productos de temporada. Este es el tipo de lugar donde cada bocado cuenta, así que no te lo pienses más y lánzate a descubrirlo.
Quién es el chef de Santa Gula
No sé si os ha pasado, pero la última vez que estuve en Santa Gula, en Plaça de Narcís Oller, 3, me quedé maravillado. Y es que, si andáis por el centro de Barcelona, este sitio es parada obligatoria. La terraza y el interior son súper agradables, ideales para charlar y disfrutar con un grupo pequeño de amigos. El servicio es muy ágil y te hace sentir bienvenido desde el primer momento. ¡Es un lugar con mucho encanto!
Ahora, hablemos de la comida porque, madre mía, ¡es un espectáculo! Tenéis que probar la tortilla abierta con gambas y esos tortellini con gambas y salsa de foie que son pura delicia. Y, si sois amantes de la carne, el steak tartar aquí es de otro nivel. Pero lo que realmente se roba el show es el coulant de pistacho, que, de verdad, debería ser un delito no probarlo. La calidad de los ingredientes es notable y hacen que la experiencia merezca la pena, sobre todo por un precio de 30-40€ por persona.
Y no solo eso, los platos vegetarianos también están de muerte. La ***ensalada de tomates con cremoso de burrata*** es algo digno de mencionar, al igual que el ***carpaccio de calabacín con queso de cabra y hierbabuena***. Cada bocado es una fiesta. De verdad que cada visita es como un festín de texturas y sabores.
Ah, y para aquellos que os lo preguntáis, el chef de Santa Gula se llama Félix Bosque. Ha hecho un trabajo increíble con el menú, ¡y se nota que entiende de cocina catalana y de proximidad! Así que, si aún no habéis ido, no perdáis la oportunidad. ¡Os aseguro que no os arrepentiréis!
Qué tipo de experiencia gastronómica puedo esperar en Santa Gula
Así que, si estás pensando en pasar por Santa Gula, prepárate para una experiencia que va de lo sublime a lo, digamos, un poco estresante. El local es pequeño, y cuando dicen 'mini', realmente se refieren a que las mesas están super juntas. El otro día fui un viernes por la noche y estaba llenísimo. De verdad, el ruido era tal que me costó escuchar a mi compañera, lo cual es una pena porque la comida – ah, la comida – es un espectáculo. Pero, ¡hey! si te gustan los sitios con ambiente vibrante, este podría ser tu lugar.
Hablando de la comida, déjame decirte que hay varios platos que destacan. Los raviolis son un must, y si eres fan de la carne, no dejes de probar el cochinillo. Aunque, eso sí, un compañero dijo que le sobraba el jengibre... así que si distinción es lo tuyo, pregúntales. Y ni se te ocurra irte sin probar las croquetas; son un clásico que parece estar en todas las críticas. Eso sí, ten en cuenta que los precios pueden ser un poco elevados, rondando entre 30-60€ por persona, pero en la zona de Gracia, ¡es lo habitual!
Y hablando de las raciones, son generosas a más no poder. Sin embargo, hay que tener en cuenta que te podrían dejar con la sensación de que te has comido un dineral por un par de platos. Por ejemplo, unos tacos de cordero estaban buenos, pero no me convencieron del todo, especialmente con el precio que pagamos. Es cierto que, si buscas calidad, la encontrarás aquí, pero a veces la relación calidad-precio se siente un poco desbalanceada.
Entonces, ¿qué tipo de experiencia gastronómica puedes esperar en Santa Gula? Te diría que es una mezcla de platos bien elaborados, un servicio que intenta estar a la altura y un ambiente que es un buffet de ruido y vida. Si lo que buscas es buena comida y un trato amable, seguramente saldrás satisfecho. Pero si te atraen las cenas tranquilas y relajadas, tal vez quieras contemplar opciones un poco más alejadas del bullicio. En resumen, ¡es un sitio para disfrutar y compartir platos, pero prepárate para un poco de ruido y aros de gente! ️✨
Qué ingredientes utiliza el chef Martín Marchese en sus platos
Y hablando de Santa Gula, qué experiencia la de ir con un grupo grande. Resulta que fuimos unos ocho y nos pusieron en las mesas de fuera, al sol, ¡y eso es un auténtico lujo! Puedes disfrutar del ambiente de la Plaça de Narcís Oller mientras degustas unos platos que nos dejaron un sabor agridulce. Lo mejor de la noche fueron, sin duda, las croquetas y el hummus de alcachofa. ¡Deliciosos! La tortilla abierta fue muy original, aunque un pelín salada. Y ya que estamos, la burrata, aunque algo alta de precio, estaba muy rica. La tarta de queso, en cambio, no destacó tanto, más bien estilo crema y poco memorable. En cuanto a precios, andamos alrededor de los 23€ por persona, bastante correcto.
Sin embargo, no todo fue perfecto. En una visita posterior, la verdad es que el servicio me dejó un poco más que desear. Nos cambiamos al interior por el viento y, mientras nos llevaban las bebidas, ya sentí que había algo raro. La comida estaba lejos de ser genial, con un arroz negro que más bien parecía quemado, y ni hablar de la berenjena que pedimos... Pero lo peor llegó al final, cuando al pedir la cuenta nos añadieron un suplemento del 10% por “manchar los manteles”. Hablando de vergüenza... La experiencia con la comida no valió ni lo que pagamos, que fue entre 20 y 30€ por persona.
A pesar de esto, hay que reconocer que el local tiene cierto encanto. Pequeño, acogedor y bien decorado, definitivamente no falta el estilo. La comida en general puede ser un poco inconsistente, pero hay platos que merecen ser probados. Por ejemplo, les recomiendo mucho los calamarcitos, ensaladilla rusa y costilla. La sorpresa llegó con el postre, un coulant de pistacho que estaba de otro nivel. ¡Apuntadlo! Así que, la carta tiene variedad y calidad, aunque no esperéis raciones abundantes, ya que las porciones a veces son pequeñas.
Ahora, en cuanto a la cocina del chef Martín Marchese, parece que hay un poco de todo. Utiliza ingredientes frescos y de calidad, pero a veces los platos tienen componentes que sobran o faltan. Sin embargo, cuando logra la combinación perfecta, como en el tostado del cerdo desmenuzado, ¡hay que reconocer que está a un nivel increíble! Sin duda, vale la pena seguir investigando su menú. Así que, si tienes hambre y ganas de probar, Santa Gula te espera con unas interesantes sorpresas. ¡Atrévete a darle una oportunidad!
La carta de Santa Gula es variada
Y hablando de Santa Gula, ¡qué descubrimiento! Este restaurante de cocina catalana en Plaça de Narcís Oller, 3, Gràcia se ha ganado mis cinco estrellas de una forma muy clara. Estoy convencido de que cada visita te deja con ganas de probar más platos de la carta. La otra vez, me arriesgué con una tortilla abierta que, en lugar de las clásicas vieiras, traía unos gambones que le daban un toque espectacular. Y, si te gustan los baos, te prometo que son tan tiernos y sabrosos que querrás pedir más.
Lo que me sorprendió un poco fueron las costillas, que a pesar de estar ricas, podrían haber tenido un poco más de sal. Pero ese puré que las acompañaba estaba para chuparse los dedos. Y ni hablar de la tarta de queso, ¡es el cierre perfecto para cualquier comida! Cremosa, con un sabor que te hace querer repetir. La verdad es que me quedé con ganas de volver a pasar por ahí y seguir explorando el menú.
Claro que no todo es perfecto. Recuerdo una ocasión en que me decidí por el menú degustación. Un cava Rosé, cafés y un surtido de aperitivos que, para mi sorpresa, solo trajo uno. ¡Qué pena! Eso además de que los platos como el cochinillo o el ravioli llegaron fríos, algo que me desconcertó un poco porque yo sé que suelen darle mucho cariño a la cocina. Aunque es cierto que lo que probamos está muy bien equilibrado en sabor y texturas. Aún así, la relación calidad-precio estaba un poco descompensada en ese momento, sobre todo para los casi 50-60 € por persona que pagamos. Eso sí, el local es muy agradable y el servicio tuvo su momento, aunque podría mejorar.
Más recientemente, leí una reseña de alguien que tuvo una mala experiencia, y es una pena que esto ocurra en un lugar que antes era tan fiable. La comida no cumplió con sus expectativas, e incluso el servicio estuvo por debajo de lo que solía ser. Eso me hace cuestionar si han cambiado de dueños, porque lo que yo he vivido siempre ha sido una buena vibra y platazos de los buenos. Pero, volviendo a la pregunta que nos haces, sí, la carta de Santa Gula es bastante variada. Ofrecen desde opciones de temporada hasta platos más elaborados, así que hay para todos los gustos. ¡No te la pierdas la próxima vez que andes por Gràcia!
Ofrecen opciones de tapas en el menú
Y bueno, después de disfrutar de nuestra visita a Santa Gula, tengo que decir que la experiencia fue de esas que se quedan grabadas. La comida ESPECTACULAR es un eufemismo, porque cada plato que probábamos nos dejaba con ganas de más. Desde el primer bocado, sabías que estabas en un lugar que entiende lo que es la buena cocina catalana. Es tan impresionante que, si tuvieses que elegir una sola cosa para destacar, sería difícil porque TODO estaba increíble.
El único pequeño detalle que podría mejorar es el servicio. Tienes que estar un poco detrás de la chica para que te traiga lo que necesites, ya sean bebidas, postres o cafés. A veces parece que no está muy atenta, pero hey, es súper simpática y eso siempre suma. Por el precio, que ronda los 30-40 € por persona, sientes que de verdad vale cada céntimo. Así que nada, que estoy convencido de que volveremos segurísimo.
Otra cosa que me encantó es que el lugar es bastante acogedor. Este pequeño restaurante está ubicado en una plaza tranquila en Gràcia, se siente muy a gusto y es perfecto para una cena en grupo o incluso en pareja. Solo hay que tener en cuenta que es un sitio pequeño, así que te recomiendo hacer una reserva para asegurarte un lugar, porque se llena bastante rápido.
Y por si te lo estás preguntando, claro que ofrecen opciones de tapas en el menú. Tienen una oferta que invita a probar toda la carta, así que las tapas son una excelente manera de disfrutar un ratito con amigos y tomar varias cosas para compartir. ¡Ideal para pasar un buen rato! Sin duda, esta joya en Plaça de Narcís Oller se ha ganado su 5 estrellas y, aunque haya pequeñas cosas que mejorar, la calidad de la comida y el ambiente hacen que sea un sitio que vale la pena visitar.








