Restaurant El Corral del Pollo

Restaurant El Corral del Pollo

Si estás pensando en ir a El Corral del Pollo en Palafolls, te cuento que es un sitio bastante básico, pero con un ambiente familiar muy acogedor. Llegamos un grupo de cinco a eso de las 12:30 y, aunque pedimos unas patatas, croquetas y pan para compartir, el entrante no llegó hasta las 12:50. El local estaba casi vacío y, a la hora de nuestra comida, entraron más personas con reservas, lo que hacía que la espera fuera un poco incómoda.

La realidad es que la experiencia no terminó muy bien; a las pocas horas, varios de nosotros empezamos con dolores estomacales y vómitos. Es una pena porque, según las reseñas, este lugar tiene una calificación de 3.5 de 5 en Restaurant Guru y un montón de fotos bastante atractivas. Pero la verdad es que la comida no fue lo que esperábamos. Quizás deberías pensarlo bien antes de visitar, ¡o tal vez optar por un plato más seguro!

Restaurant El Corral del Pollo

Restaurante
3,5
2.114Reseñas
Fotos
Accés a la Carretera, Av. Costa Brava, 2, 08389 Palafolls, Barcelona
937 65 21 79

Horarios Restaurant El Corral del Pollo

DíaHora
lunes12:30–17:00, 20:00–23:00
martes12:30–17:00, 20:00–23:00
miércoles12:30–17:00, 20:00–23:00
jueves12:30–17:00, 20:00–23:00
viernes12:30–17:00, 20:00–23:30
sábado12:30–17:00, 20:00–23:30
domingo12:30–17:00, 20:00–23:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurant El Corral del Pollo

Qué tipo de ambiente ofrece El Corral del Pollo

¡Hola, gente! Hoy quiero hablarles de El Corral del Pollo, un restaurante que está en Accés a la Carretera, Av. Costa Brava, 2, 08389 Palafolls, Barcelona. La verdad es que no todo lo que brilla es oro, y este sitio podría usar una buena revisión por su parte. He leído algunas reseñas y, damas y caballeros, hay opiniones bien variadas.

Empezando por lo negativo, varios comensales han comentado que la experiencia no fue la mejor. Un cliente menciona que llegó y solo había dos mesas ocupadas, lo que ya lanza una alerta, ¿no creen? Él pidió croquetas que no estaban a la altura y un pollo a la mexicana… ¡horror! Dijo que sabía rancio, así que yo tampoco me atrevería a pedirlo. Y no solo eso, la cuenta por dos menús fue de 20 euros por persona, ¡sin incluir bebidas! Definitivamente, hay opciones mejores por la zona.

Por otro lado, hay quienes mantienen gratos recuerdos de este lugar. Algunos visitantes afirman que el pollo y la carne son espectaculares. Recuerdan con cariño que solían venir de pequeños y que la esencia del restaurante no ha desaparecido del todo. Claro, si tienes poca prisa, puede que quieras ir, pero hay que tener en cuenta que el servicio tiende a ser lento. Así que, si decides ir, llévate un buen libro o disfruta de la compañía con tranquilidad.

Ahora, en cuanto al ambiente de El Corral del Pollo, parece que se trata de un lugar bastante sencillo y familiar. Aceptan niños, lo que lo hace perfecto para una comida en familia y, aunque el trabajo del personal no siempre es impecable, el lugar cuenta con un aire nostálgico que puede disfrutar quien lo ha visitado antes. ¡Sinceramente, yo no lo recomendaría sin antes chequear bien!

Es un lugar familiar para comer

La verdad es que El Corral del Pollo es un lugar que siempre evoca recuerdos, al menos para los que hemos ido desde hace años. Recuerdo que hace 33 años íbamos cada semana, y me flipaba la comida, la atención de los camareros... ¡Era un espectáculo! Todo era más que excelente, pero ahora, después de tanto tiempo, parece que las cosas han cambiado. Aunque hay un buen rollo general, algunos han mencionado que la calidad del servicio ha bajado, y eso es una pena. Pero eh, tal vez un día regrese y compruebe si no me he perdido algo que aún vale la pena.

He escuchado que las croquetas y los pollos son de lo mejor, pero yo tampoco he probado mucho más. La mayoría de las veces me quedo con lo clásico. ¡Qué te voy a contar! Solo tengo que reconocer que los aseos están un poco desgastados, pero al menos están limpios, algo que se agradece siempre. El servicio ha sido bastante rápido y los camareros son amables, lo que siempre le suma puntos al lugar.

Por otro lado, hay quienes se han llevado una mala experiencia y han salido bastante decepcionados, sobre todo con el trato que han recibido. El encargado parece ser el problema; algunos dicen que no tiene las mejores maneras y eso apesta, especialmente cuando buscas disfrutar de una buena cena en compañía. Se supone que uno sale a relajarse, no a aguantar malas formas. Es raro que un lugar con buenos platos y precios asequibles tenga este tipo de problemas, pero parece que podría hacerse algo al respecto.

Ahora, sobre si El Corral del Pollo es un lugar familiar para comer, ahí hay un poco de todo. Aceptan niños, así que puedes llevar a la familia, pero he oído comentarios sobre la poca educación de algunos padres, lo que podría generar un ambiente menos agradable. Además, el acceso es algo que puede necesitar ayuda, así que tenlo en cuenta si vas con alguien en silla de ruedas. En resumen, si quieres un lugar donde disfrutar de buen pollo y unas croquetas, no está mal, ¡pero tal vez con un poco de precaución!

Cuántas personas formaron parte de la visita mencionada en el artículo

¡Ayer estuve en El Corral del Pollo, y tengo que contarte lo que sucedió! La verdad es que tiene una buena relación calidad-precio y, aunque no es perfecto, tiene su encanto. La comida es buena, sí, pero simple. No había guarniciones ni salsas por defecto, ¡así que asegúrate de pedirlas! Me gustaron los muslos de pollo, aunque me trajeron una pechuga en vez del segundo muslo que pedí. El camarero se disculpó y me dijo que haría una excepción, pero bueno... no fue así. El pollo, eso sí, estaba con un sabor a leña que realmente lo hacía especial.

El ambiente es muy chulo, con dos terrazas cubiertas y una sala grande con varios ambientes. Lo malo fue que nos tardaron un poco en atender, ya que había bastante gente. Tuvimos que hacer cola al entrar y, aunque los camareros eran amables, había momentos en que se notaba que les faltaba algo de experiencia, especialmente en esos días ajetreados. A pesar de eso, los precios son muy razonables, alrededor de 15€ por persona.

Y no puedo dejar de mencionar las patatas fritas, ¡las tienes que probar! Son realmente una delicia. Aunque el servicio se sentía un poco justo y nos dejaron casi una hora esperando por los postres. Y, por extraño que parezca, había varias bebidas que no estaban disponibles, incluyendo Nestea, Aquarius de limón y más. A veces parece que tienen limitadas las opciones de bebida, lo que puede ser un poco frustrante.

La parte más decepcionante fue cuando, un grupo de amigos y yo, hicimos una reserva con más de una semana de anticipación y al llegar, nos dijeron que ya no había pollo. ¡Es el colmo en un lugar llamado El Corral del Pollo! Tuvimos que irnos sin probar nada, y eso que éramos un grupo de entre 5 y 8 personas. Una lástima, porque había estado yendo allí por años. Definitivamente tienen que mejorar esos detalles para no perder clientes fieles.

A qué hora llegamos al restaurante

¿Sabes qué? El Corral del Pollo ha sido uno de esos lugares a los que siempre vuelvo cuando quiero disfrutar de una buena comilona. Estoy hablando de una experiencia de 5 estrellas en general, tanto por el servicio como por la comida y el ambiente. He estado allí varias veces, ya sea en pareja o con amigos, y siempre hemos salido contentos. El personal es súper atento, siempre preguntan si todo ha ido bien, y eso es algo que se agradece. La comida, sobre todo su famoso pollo a la brasa, está de escándalo.

Sin embargo, no todo es perfecto en el Corral. Hay días en que he notado un poco de ruido —lo que es bastante normal considerando cómo se llena el lugar—, pero hay momentos que pueden resultar un poco caóticos. Recuerdo que una vez, al llegar, nos dijeron que tendríamos mesa en “dos minutos”, pero después de esperar para que un camarero nos lo confirmara, terminó pasando más de media hora. Al final de la espera, el pollo no estaba mal, pero tampoco fue nada del otro mundo. Fue un poco frustrante, pero como siempre me digo, 'todo no puede ser perfecto'.

Y mira, a pesar de mis visitas regulares, he escuchado a otros que han tenido experiencias desastrosas. Me contaron sobre un grupo que se quejó del mal servicio; dijeron que el encargado era más bien desagradable y que hasta se olvidaron de un pedido. Creo que eso pasa a veces, especialmente en lugares muy concurridos. Pero, para mí, todavía hay más buenos momentos que malos. ¡Ah! Y no olvides probar su sangría de vino, es una experiencia que no te puedes perder.

Ahora, respecto a tu pregunta sobre ¿A qué hora llegamos al restaurante? Mira, considerando las experiencias que compartí, si llegamos cuando ya había gente saliendo, lo mejor sería hacerlo un poco antes, quizás alrededor de las 12:30 o 13:00. Así, evitamos un poco el caos de la hora pico. Recuerda que aunque hay momentos de espera, también hay buena comida y un ambiente divertido para disfrutar.

Cuánto tiempo tuvimos que esperar para recibir nuestros entrantes

Ya te digo, una vez que llegué al Restaurant El Corral del Pollo en Palafolls, pensé que iba a tener una experiencia deliciosa. Pero, la verdad, lo que me encontré fue un desastre total. El pan estaba mohoso y las hamburguesas eran de lo peor. Los camareros, que deberían ser más amables, estaban muy rancios, lo que no ayudó en absoluto a mejorar la experiencia. Lo único que salvó un poco la situación fue la butifarra, que, para ser justos, estaba rica. Pero todo lo demás, ¡uf! Las patatas fritas estaban empapadas en aceite. Cuando pedí la hoja de reclamación, pensé que iba a tener una charla civilizada, pero en su lugar me llamaron a la policía. No entiendo, la verdad, ¿qué era lo que había hecho mal?

Luego, recuerdo que he tenido otras experiencias que no han sido tan drásticas. Siempre me ha gustado el lugar por la buena carne y el pollo a la brasa. Además, la crema catalana, ¡madre mía! Eso sí que está para chuparse los dedos. Pero en mi última visita, noté que las patatas fritas estaban blanditas y recalentadas. No quise quejarme, porque a veces te puede salir un día malo. Soy de la opinión de que se puede volver a intentarlo. Siempre he comido muy bien ahí.

Pero no voy a mentir, desde que cambiaron de dueño, la calidad ha bajado un montón y los precios han subido, ¡una locura! En mis últimas visitas, la comida ha sido... meh. Menos en un par de platillos, que no eran nada del otro mundo. Las alubias, por ejemplo, ¿no podrían ponerles un poco más de gracia? También el servicio es bastante lento, y aunque los camareros son amables, esperar tanto para un postre o un café es frustrante. Si antes tenían una salsa Madonna que le daba un toque genial a la carne, ahora ya no está disponible. Una pena.

Y si hablamos de precios, la ensalada que pedimos fue un atraco. ¡61,40 € para dos! Por un plato minúsculo y una carne repartida en trocitos. Eso no tiene sentido. Y para colmo, el baño... ¡vaya por Dios! Su cuerpos de baño estaban desagradables y completamente descuidados. La verdad es que si hubiera ido al baño antes de pedir, me hubiera ido directamente de ahí. En cuanto a nuestros entrantes, tuvimos que esperar una eternidad; entre que los platos tardaron bastante en llegar y que ya había hecho un par de quejas, ¡parecía que una eternidad! Un 1 estrella para el mirador y para la experiencia en general.

Qué platillos se pidieron para compartir en la visita

No sé ni por dónde empezar con el Corral del Pollo. La verdad, si buscas un lugar con buen servicio, yo iría a otro sitio. El servicio aquí es más caótico que el tráfico en hora punta. Tienes que escuchar el drama de un camarero que parece que se ha olvidado de cómo servir las mesas. A mí me pasó que pedí una jarra de vino y me quedé sorprendido con el precio: 8 euros por un vino de la casa. ¡Para eso, mejor me llevo mi propia botella! Y lo peor es que ni tiempo tienes para mirar la cuenta, porque pagas justo al salir. Un lío total que me deja pensando en si volver.

Hablando de la comida, uno pensaría que, al menos, lo que pides tiene que estar bien, ¿no? Pero es un poco decepcionante. Pedimos butifarra y nos dijeron que solo quedaba una. Esperamos más de media hora y cuando finalmente nos traen los platos, resulta que se la llevaron a otra mesa. Eso sí, el camarero nos lanzó un “no puedo hacer más” como si nosotros tuviéramos la culpa. Al final, ni postre ni café, y uno de nosotros se quedó con hambre. Esa experiencia de salir sin haber comido bien es algo que no quiero repetir.

El lugar tiene potencial, pero sinceramente se siente como si le faltara un poco de cariño. En su momento fue un buen sitio, pero ahora parece que todo viene sin guarnición y si quieres algo extra, como un poco de ketchup para los más pequeños, prepárate a dejarte un euro por una minitarrina. ¡Claro que sí! Eso se suma al precio de la comida, que ya es un poco más elevado de lo que esperas.

Para nuestra visita, pedimos pollo y patatas para compartir. Así al menos sabíamos que no podíamos fallar con eso... pero aún así, el plato llegó sin cubiertos, y tuvimos que perseguir a dos camareros para que nos trajeran lo básico. Un poco agobiante, ¿no crees? En fin, si decides probar el Corral, puede que de lo único que salgas satisfecho sea del pollo, pero habrá que ir mentalizado para manejar el servicio.

El restaurante estaba lleno durante la visita

Y hablando de El Corral del Pollo, ya te digo que es un sitio que no pasa desapercibido. A pesar de que siempre está lleno de gente, la verdad es que, una vez que te sientas, el servicio generalmente está a la altura. Sí, a veces pueden ser un poco despistados en cuanto a los pedidos, pero tienen una actitud siempre positiva. Así que, aunque la espera pueda ser un poco más larga de lo deseado, al menos te aseguras de que habrá un buen ambiente para disfrutar mientras te llega la comida.

El lugar tiene ese encanto rústico que todo el mundo valora. Las mesas de madera, la decoración acogedora… todo invita a quedarte un rato más. Si te gusta la comida a la brasa, aquí te van a encantar el pollo con patatas y las carnes como el secreto y las galtas. Y no te olvides de pedir las croquetas caseras, que son un auténtico manjar. A veces, la comida tiene sus altibajos, pero en general, parece que destacan por lo sabroso que están los platos. Aunque, eso sí, ya hay algunos que se quejan de que han notado una bajada en la calidad con el tiempo.

Y si hablamos de precios, suelen estar en la media de 20-30 € por persona. No está mal teniendo en cuenta lo que ofrecen —pero algunos piensan que no siempre corresponde a lo que sirven. Aunque, si me lo preguntas, yo diría que el ambiente y el buen rollo compensan, más que nada si tienes suerte y te cae un camarero como Joan, que siempre está con una sonrisa y unas ganas de ayudar que suben el ánimo de cualquiera.

En tu visita, probablemente el restaurante estaba efectivamente lleno. Es algo habitual, gente disfrutando de sus platos y pasándola bien. Sin embargo, siempre cabe la posibilidad de que te toque un día con menos suerte en la organización. Pero, bueno, eso también les pasa a los mejores restaurantes, ¿no? Lo importante es que, al final, la experiencia siga siendo divertida y sabrosa. ¡Así que ya sabes, dale una oportunidad a El Corral del Pollo!

Qué ocurrió después del almuerzo que afectó la experiencia

Bueno, si estás pensando en pasar por El Corral del Pollo en Palafolls, te diría que lo pienses dos veces. He oído historias que dan miedo. Una estrella es de lo más generoso que podría recibir. Literalmente, me contaron que el sitio estaba lleno de cucarachas por las mesas, ¡imagínate eso! El pan llegaba ya con moho, lo cual es un nivel de desastre que ni siquiera el más aventurero se atrevería a aceptar. Calidad-precio, ni se te ocurra; es caro para lo que ofrece. Te lo digo, solo tienes que mirar las reseñas; no son precisamente un canto a la felicidad.

Por otro lado, he escuchado que las cosas no mejoran, de hecho, parece que han caído en una espiral. Hay quien dice que el servicio ha bajado su nivel; es lento y lleno de equivocaciones. Tienes que tener mucha paciencia si decides arriesgarte a ir. La comida, aunque sea a unos precios que oscilan entre 10 y 20€, se queda muy por debajo de lo que esperarías. Claro, hay un par de cosas decentes, como las patatas fritas, que, seamos sinceros, son imposibles de arruinar. Pero, ¿vale la pena? Difícilmente.

En cuanto al ambiente, no es pésimo, pero tampoco es nada del otro mundo; una puntuación de 3 sería justa. Y sí, hay muchas plazas de aparcamiento disponibles y gratuito si decides arriesgarte; está en un polígono industrial, así que eso podría ser un punto a favor si estás buscando dónde dejar el coche. Pero, si lo piensas bien, hasta el sitio de aparcamiento podría ser parte del problema.

Después de un almuerzo tan decepcionante, te puedo asegurar que no solo la comida fue un fiasco, sino que el mal servicio continuó pasándonos factura. Lo que debería haber sido un divertido día en compañía se tornó en un tema de conversación incómodo, lleno de anécdotas sobre lo que no debes hacer al elegir un restaurante. En resumen, una experiencia que mejor olvides para volver a disfrutar de una buena comida en otro lugar. ¡Buena suerte si te decides a ir!

Fotografías Restaurant El Corral del Pollo

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